Flores amarillas para el Gabo

Gabriel Garcia Marquez

Por estos días el mundo ha estado de luto, grandes de la literatura se despidieron físicamente y aunque sabemos que quedan sus obras lo cierto es que la pérdida de estos seres humanos no deja de ser dolorosa.

También por estos días recordamos un acontecimiento triste, ya se cumplió un año de la muerte de Gabriel García Márquez. Parece mentira porque el tiempo pasa más rápido en nuestra mente que en la realidad, pero ya hace un año de que nos despedimos de Gabo.

Es increíble cómo las grandes plumas dejan tras de sí un hálito de dolor en tantas, tantas personas. Gabriel García Márquez, fue un escritor querido, no de esos que van por la vida de misántropos.

Sus seguidores han sido generaciones y generaciones de personas de todas las lenguas, pues aunque quienes hablamos español podemos vanagloriarnos de leerlo en el idioma original, sus obras fueron traducidas para que todo el mundo tuviera el placer de disfrutarlo.

Este hombre marcó un antes y un después en la literatura de América Latina con su manera de contar, que mezclaba realidad con fantasía y que fue llamado realismo mágico. En las obras de Gabo lo mismo una mujer puede salir volando que todos los personajes se pueden enfermar de un padecimiento que consiste en comer tierra.

Las obras de este escritor tienen de todo, intriga, muerte, pasión y, sobre todo, un gran sello de latinoamericanidad que la hace distintiva por recrear una realidad muchas veces fuera de las agendas mediáticas.

Gabo fue además un excelente periodista, de hecho, algunas de sus obras son resultado de serias investigaciones. Es el caso de Noticia de un secuestro un libro que relata cómo fueron secuestrados varios periodistas debido al problema del narcotráfico en Colombia y al poder de Pablo Escobar.

Este hombre impulsó también el trabajo periodístico en la región y se preocupó, además por el cine que se hace en ese continente. La mejor manera de recordarlo es a través de la buena lectura. Gabo no se fue, sigue en todos sus lectores que fueron y serán, nos quedan cien años y más de su compañía.

El código Da Vinci, un libro polémico

El código Da Vinci, novela del escritor Dan Brown y publicada por primera vez en 2003, forma parte de un tipo de literatura que puede o no gustar. No obstante, este libro en particular es uno que tiene muchos adeptos en varias partes del mundo, tanto es así que han sido vendidos en todo el orbe más de 80 millones de ejemplares y ha sido traducido en 44 idiomas.

Si embargo, desde su publicación las críticas, especulaciones y comentarios alrededor del libro han sido tan numerosas como sus ventas. Y es que el mismo ofrece una versión diferente sobre un tema mundialmente conocido y que concierne a muchas personas: la religión cristiana.

El libro narra una historia diferente sobre Jesucristo, quien según el relato se casó con María Magdalena y tuvo descendientes que llegaron hasta Francia. Esa descendencia es el verdadero Santo Grial. De ahí que de acuerdo a la historia de Brown, la Iglesia Católica ha mantenido a todos los fieles bajo el manto de la mentira y el engaño durante los últimos dos mil años.

La exposición de una teoría tan “atrevida” como esta ha propiciado un montón de críticas al libro, sobre todo por parte de académicos que afirman que el libro contiene errores históricos, geográficos, culturales y, por supuesto, religiosos. De hecho, numerosos textos se han escrito refutando lo planteado por El código Da Vinci, alegando que se realizan afirmaciones sin la presentación de pruebas que las corroboren.

De acuerdo a los críticos, la falta de fuentes históricas reconocidas sobre la cual basar sus argumentos, pone al libro en tela de juicio para muchos, al tiempo que puede provocar confusión en los lectores.

La polémica desatada en torno a esta obra literaria ha sido tan grande, que incluso su autor ha sido acusado de plagio por tomar la idea de la supuesta descendencia de Cristo del libro Holy Blood, Holy Grail, de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln.

Sin embargo, a pesar de todo no se puede negar que El código Da Vinci es un libro que mantiene al lector alejado del tedio y le brinda, a pesar de los errores que pueda tener, una historia interesante y atractiva.